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Sábado 19 Agosto 2017
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Acupuntura en primera persona

Seguramente has oído hablar de los beneficios de la acupuntura, pero ¿es realmente efectiva? He aquí mi experiencia.

Hace mucho que estaba interesada en escribir un artículo relacionado con este tema, pero no sin antes haber vivido en primera persona la experiencia, así que, por esas cosas de la vida, a causa de un deporte de alta intensidad que practiqué por algunos años, me comenzó un insoportable dolor en el hombro. Si bien no era muy fuerte, lo era constante e incómodo.

Como no soy una persona tímida ni reservada, me quejaba del dolor todo el tiempo, hasta que un día, en una reunión de trabajo me recomendaron a una doctora china experta en acupuntura. Sin más preámbulos decidí acudir a su consulta al día siguiente.

Para ser sincera, estaba aterrada. No paraba de pensar en las múltiples agujitas que serían introducidas en mi piel, siempre creyendo que sería una terapia muy dolorosa.

La mañana siguiente, la señora que me recibe en su consulta de Providencia transmitió una paz que me relajó instantáneamente. Me preguntó cuál era mi dolencia y algunos otros datos, para luego me dirigirme hacia la camilla.

En el hombro (lugar del problema) me hizo una ventosa, que consiste en succionar la piel con un aparato especial para que aumente la concentración de sangre, y luego se pincha para que la sangre “circule hacia afuera”. No me dolió casi nada. Posteriormente, me insertó agujas en diferentes partes de mi cuerpo. No sentí incomodidad alguna.

Transcurrida la media hora que debían permanecer las agujitas para hacer efecto, me las retiró y me fui de la consulta. El resultado fue maravilloso, sentí una gran energía y mi hombro no me dolió NUNCA MÁS. Realmente lo recomiendo.

Esta experiencia ha sido estupenda, ya que me ha permitido abrir los ojos y valorar las múltiples técnicas de medicina alternativa que uno conoce pero no prueba por miedo, incredulidad o pereza de probar algo nuevo.

Como moraleja, creo que hay que salirse del estado de confort que nos otorga la medicina occidental (sanarse tomando medicamentos) y atreverse a probar otras técnicas, menos tradicionales pero igual de efectivas.




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